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Daniel Buono
01/04/2020
¿Realmente es bueno vivir en comunidad? (parte 1)
¿Realmente es bueno vivir en comunidad? (parte 1)No lo sabemos, es en este tipo de situaciones, en las cuales nos lo replanteamos, pero ahí también sentimos una controversia inevitable, la comunión nos permite el encuentro, la re-unión, lo fácil, lo simple, lo sencillo, en cambio, el aislamiento es una sensación ajena al hombre occidental contemporáneo.

El hombre es un ser social por naturaleza, como bien lo señala la filosofía, siendo indefectible esta necesidad de los unos y los otros. Estando comprobado que en tiempos ultra tecnológicos y de avances virtuales, realmente nos dimos cuenta que el factor físico también es de suma importancia.

Cuarentenas obligatorias, muchas de ellas con vencimientos y prorrogas, y otras simplemente por tiempos aun indefinidos, que azotan a gran parte del mundo, son las que dictaminan que la población se quede en sus hogares, imponiendo los estados, fuertes políticas restrictivas, y severos castigos, situaciones poco usuales en estos tiempos, hasta casi podríamos decir impensadas por muchos de nosotros. A raíz de un ¨agente invisible ,que puso en jaque a todas nuestras costumbres mundiales, sin distinguir ningún tipo de raza, religión ni color.

¿Sera este el momento en el cual el hombre comienza una nueva etapa, una era distinta? Tal vez así lo sea…
Profesionales de todas las ciencias, somos los que nos deberíamos estar preguntando esto, como con experiencias sanitarias pasadas, pestes anteriores, y situaciones precarias actuales en muchos sitios de esta tierra, seguimos subestimando acontecimientos como estos y nos colapsamos, evidenciando nuestros déficits como sociedad. Es por esto mismo que repreguntamos ¿realmente es bueno vivir en comunidad?

Haciendo un poco de memoria, y viendo que los espacios colectivos en los cuales el hombre logro agruparse desde ya hace varios siglos, fueron y son las razones por las cuales se lograron saciar las necesidades humanas, sentimos que fue justamente esa decisión de juntarse con sus pares, pudiendo crear en comunión, espacios habitables consolidados. La vida en comunidad, no trae consigo aparejadas situaciones beneficiosas, como todo, también tiene sus grises, pero en el análisis general de los aspectos vitales, la ecuación no estaría arrojando una resultante benévola. ¿Pero no sería una utopía que en acontecimientos extraordinarios, como el que actualmente estamos transitando, sea bueno poder repensarlo?

El estar en comunidad, nos brinda una sensación de seguridad, sabemos que el otro existe, nos genera una postura cómoda y agradable. Psicológicamente hablando, ese sentimiento es grato y satisfactorio. Pero a su vez en este tiempo, es una terrible amenaza. El hombre debe aislarse, refugiarse en su espacio más intimo, en su hogar, en un estadío de encierro total, en el cual se siente solo consigo mismo y frente al resto de la sociedad, reinando un individualismo feroz, percibiendo que todos esos sentimientos anteriores sociables y de comunión, ahora resultan ser amenazantes para su integridad

He ahí esa frase en el que cada hogar es un mundo, y estaríamos en condiciones de pensar ¿realmente lo es? Y a su vez, nos preguntamos ¿nuestras casas son acogedoras? ¿Están físicas, y psíquicamente preparadas para que individuos sobrelleven estos acontecimientos? ¿Y si el mundo sigue con situaciones de este tipo de manera periódica y habitual?

Partiendo de estos interrogantes y los que seguirán surgiendo, entonces, seria considerable repensar sobre los paradigmas actuales del proyecto y del diseño mundial, para no quedar deficientemente expuestos en episodios como estos.