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INFORME ESPECIAL
31/05/2020
Radiografía de Villa Azul y Villa Itatí: Los números que revelan la pobreza
Radiografía de Villa Azul y Villa Itatí: Los números que revelan la pobreza
A fines de 2018 se hizo un censo en ambas poblaciones, reflejando las condiciones sociales, económicas y medioambientales que viven sus habitantes. PERSPECTIVA SUR te ofrece una síntesis de la zona roja del Covid-19 en Quilmes.
La pandemia de COVID-19 ha venido a poner el foco de atención en los barrios populares de Quilmes, donde las características geográficas y las condiciones de higiene -condicionadas por el acceso a los servicios públicos- afectan en la propagación del virus.

La información acerca de la situación en Villa Itatí y Villa Azul surge del Censo en Barrios Populares de la provincia de Buenos Aires (CeBPBA), desarrollado por la Dirección Provincial de Estadística (DPE) en noviembre de 2018. En el mismo, se da cuenta de las características de la población (edad, educación, salud, trabajo), los hogares (cantidad de familias que viven bajo un mismo techo) y las viviendas (construcción, acceso a servicios básicos).

Cabe destacar que sólo se censó la parte de Villa Azul que está en el municipio de Quilmes.

HACINAMIENTO
El informe plantea inicialmente que la población total de villa Itatí era de 15.142 habitando en 4.150 viviendas, con un promedio de 3,55 personas por cada una. La cantidad de hogares por vivienda resultó ser de 1.03, lo que significa que en general vivía una familia por vivienda.

En el caso de Azul, la población era de 3.128 distribuida en 800 viviendas con un promedio de 3,74 personas en cada una y 1,05 hogares por vivienda. Esto significa que si bien la población de Itatí era mayor, en Azul estaba más aglomerada.

Es de destacar que los medios de comunicación, y en más de una ocasión los funcionarios, dijeron que Itatí tendría unos 50 mil habitantes. Esta cifra es desmentida por este Censo, que sólo da cuenta de 15 mil personas en esta barriada.
 
Cava de Itatí (foto Martín Acosta).

ACCESO AL AGUA
Un factor clave para prevenir el contagio de enfermedades tiene que ver con la limpieza y la higiene personal, para lo cual el acceso al agua resulta fundamental. En este aspecto, de los 4.261 hogares de Villa Itatí, 3.558 (83,5%) tiene acceso por cañería dentro de la vivienda, 578 (13,6%) tiene fuera de la vivienda pero dentro del terreno y 125 (2,9%) accede por fuera del terreno.

En el caso de Azul la situación el similar, donde de los 837 hogares 610 (72,9%) tiene cañería, 166 (19,8%) tiene en el terreno y 61 (7,3%) fuera del mismo.

Así, según este Censo  la mayoría de las viviendas (92,8%) de ambos asentamientos cuenta con red pública de agua corriente, mientras que sólo el 5,2% debe acceder mediante una perforación con bomba a motor o bien manual, y el 2,1% por otros medios.  



Cabe destacar que el informe no revela que el agua de red que cuentan, es una manguera que corre dentro mismo de las zanjas donde se vuelcan las aguas servidas, de manera que la calidad de agua que se consume no está garantizada. Justamente en estos días los habitantes hicieron un reclamo por la falta de agua, y se comenzó una obra para instalar 100 cañerías comunitarias en Villa Itatí, en conjunto el Municipio con Aysa, el Gobierno provincial, la DIPAC y el OPISU.


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SIN CLOACAS, SIN BAÑOS
En cuanto a las características de las viviendas, sí se notan importantes diferencias entre ambos barrios: mientras que en Itatí el 24,5% de los hogares cuenta con cloacas, en Azul ese porcentaje apenas llega al 3,6%.

Si bien casi todos los hogares disponían de cuarto de baño, 87 de los emplazados en Azul y 122 en Itatí no cubrían esa necesidad básica. Más aún, 44 de los hogares de Azul y 153 de los de Itatí debían hacer sus necesidades en hoyos en la tierra.

SIN GAS NATURAL
El tema del gas, necesario no sólo para calefaccionarse, sino también para cocinar y disponer de una mejor alimentación, presenta similitudes: mientras que en Itatí apenas el 4,8% cuenta con gas natural de red, esta característica se reduce a cero en Azul.

La mayoría, 93,6%, se abastece mediante garrafas, pero el 2,4% -30 hogares en Azul y 92 en Itatí- no tenían ningún tipo de acceso a este combustible.



SIN CONEXIÓN LEGAL A LA ELECTRICIDAD
Este aspecto se traslada a la electricidad, donde el 3,1 de los hogares -154 en Itatí y 4 en Azul- no disponía en ningún modo de este servicio. En general, los hogares acceden al ramal de forma clandestina y sin medidor: el 98,7% en Azul y el 80,8%  en Itatí, siendo este último el que posee un porcentaje mayor de legalidad, con un 9,1% a medidor particular y 6,6% comunitario.



CASILLAS
Sobre la calidad en la construcción de las viviendas, se consideró que Azul es el barrio más precario, con un 71,9% de construcciones en materiales poco resistentes y sólidos en techo y en pisos, en oposición a Itatí donde ese aspecto ronda el 40%.

En Itatí el 60% cuenta con materiales de mejor calidad frente al 28% de los hogares de Azul. No obstante, la calidad constructiva fue considerada como “insuficiente” en el 80% de las de Azul y 63,6%  de Itatí por no disponer de aislación adecuada, cañerías y descarga de inodoro, así como también problemas de acceso a red cloacal y agua potable.

POBLACIÓN JOVEN
Acerca de la gente, el censo reveló que se trata de una población joven en la que un importante grupo, (61,3% en promedio entre ambos barrios) tenía entre 15 y 64 años con una paridad en género levemente inclinada hacia la masculina (33,9%).

El porcentaje de niños de 0 a 14 años es mayor en Villa Azul, aunque numéricamente Itatí resultó superior con 2.465 en esa edad. Asimismo, es coincidente que la cantidad de adultos mayores de más de 65 años rondaba entre el 3 y el 6%, siendo el promedio de 5,2%.   



La mayor franja etaria está contemplada entre los 5 y los 9 años (2.091), seguida por los de 0 a 4 (2.044). Llama la tención en el informe que un total de 49 personas no conocieran su edad, lo que da cuenta de que no estarían registrados y serían indocumentados.

Cabe señalar que Villa Itatí era la que mayor porcentaje de extranjeros tenía residiendo en el barrio (3.123 o sea casi el 21%), frente a Villa Azul donde el 95,4% (2.969) eran nativos.


EDUCACIÓN Y TRABAJO
Considerando a la población desde los 10 años, se percibió un equilibrio entre ambos barrios sobre el índice de alfabetismo: más del 95% tanto en Azul como en Itatí, tanto hombres como mujeres, sabían leer y escribir. Desde los 3 años, el casi el 37% de los habitantes de Itatí y el 42,3 de Azul asistían entonces a un establecimiento escolar (con una leve superioridad de varones), en tanto que el 58% en promedio asistió en algún momento y el 4% jamás lo hizo.

La deserción escolar, no obstante, resulta notoria: en parámetros similares, tanto en Azul como en Itatí el 74,6% de los varones no terminó el secundario. En este sentido, las mujeres fueron las que consiguieron acabar el ciclo en mayor medida, pero sólo en un 29,2%.   



Esto podría tener su correlato en el factor laboral, ya que desde los 14 años el 75% de los varones y el 55% de mujeres es activo. Al momento de la encuesta (fines de 2018), Villa Itatí tenía a 741 sobre sus 10.633 activos desocupados, mientras que en Azul eran 142 frente a 2.049 personas activas.  Este dato de la ocupación, seguramente con la crisis de los últimos años y la cuarentena, hoy debe ser muchísimo más alto.

EMBARAZO ADOLESCENTE
Al mismo tiempo, se consideró como “embarazo adolescente” a niñas desde los 10 años hasta los 19, llegando a la conclusión de que cerca del 10% estaba embarazada o ya tenía hijos. En el caso de Azul sólo 3 estaban embarazadas por primera vez, pero en Itatí se detectaron 30 casos, en los que 20 eran primerizas y 10 ya tenían hijos.



SALUD
Sobre el factor salud, más del 76% de los habitantes de ambos asentamientos concurrió al médico al menos una vez en el último año, siendo que la mayoría eligió al hospital público por sobre las unidades sanitarias barriales. El porcentaje de gente que nunca realizó una consulta médica fue en torno al 2,5%.

Se nota una disparidad en cuanto al centro de salud al que concurrieron los vecinos de sendos asentamientos, donde el 49,6% de los de Azul fue al Hospital Público frente al 39,0% de Itatí. El segundo lugar al que más asistieron en Azul fue a la salita del barrio (21,8%) por sobre establecimientos privados (19,2%), mientras que en Itatí concurrieron más a centros privados (24,0%) que a la salita del barrio (21,4%). Por último, alrededor del 8% concurrió a una salita o centro de salud fuera del barrio.



Esto se debe a que en mayor medida los vecinos no cuentan con ningún tipo de cobertura médica (el 67% en Azul y el 59,5% en Itatí). Sólo el 29,6% de los habitantes de Itatí y el 27,7% de los de Azul contaban con cobertura médica y en promedio el 5% tenía PAMI, mientras que muy pocos eran los que podían tener una prepaga.

TRANSPORTE
Para movilizarse a sus trabajos, centros de salud y en su vida cotidiana en general, los habitantes de los mencionados barrios utilizaban en general el transporte público. En tiempos de pandemia, este resulta un factor clave debido a que los colectivos y trenes son considerados uno de los mayores focos de contagio del virus, ya que los pasajeros tienden a viajar amontonados, por lo que resulta imposible mantener el distanciamiento social.

Según el informe, de los 15.142 habitantes de Itatí 9.150 utilizaban el colectivo, 699 el tren y 10 el subte, dando un total de 65,4%. Entre tanto, 3.711 lo hacían a pie, bicicleta o tracción a sangre (24,6%) y sólo el 8,6% se movilizaba en auto o moto.



Si bien el transporte público predomina en ambos casos, en Villa Azul de los 3.128, 1.463 preferían el colectivo, 143 el tren y sólo 4 el subte (dando un total de 51,5%), mientras que 1.296 lo hacían a pie, bicicleta o caballo (41,4%) y apenas el 6,4% lo hacía en auto o moto.

MEDIO AMBIENTE
Las características sanitarias y ambientales que rodean a ambos barrios resultan también foco de transmisión de enfermedades. De los 4.261 hogares en Villa Itatí, el 30,7 tenía un basural cerca, el 37,4 convivía con olores fuertes y el 23,2% lo hacía con desbordes cloacales.

La cava de Itatí. (Foto de Santiago Filipuzzi, La Nación)

La situación resultaba mucho peor en Azul, donde de 837 hogares el 46,7% refería estar cerca de un basural, el 59,5% convivía con olores fuertes y el 24,9% tenía un desborde cloacal en las inmediaciones.  

Cabe mencionar que Itatí tiene en el centro del barrio una gigantesca cava, que dio origen a los terraplenes del acceso Sudeste en los años '70, Los mismos habitantes fueron rellenando la tosquera con basura, producto del descarte de una de sus principales actividades económicas: el cartoneo o reciclaje informal de los residuos. Por ser una cava, se inunda cada vez que llueve, produciendo la putrefacción de la basura. En los años '80 el Municipio de Quilmes instaló la primera planta de bombeo, para que cada vez que llueve se extraiga el agua del fondo de la Cava de Itatí.
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