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QUILMES AC: BALANCE DEL CAMPEO
23/04/2019
Una vez más, con la soga al cuello, salvó la categoría en la última fecha
Una vez más, con la soga al cuello, salvó la categoría en la última fecha
Por segunda temporada consecutiva, el Quilmes Atlético Club se salvó en la última fecha de irse a la tercera categoría del fútbol argentino. Un fracaso deportivo por donde se lo mire. Para el plantel y cuerpo técnico más que una celebración fue un desahogo.
Los jugadores, por la tensión que vivieron día tras día, el cuerpo técnico encabezado por Leonardo Lemos, con mucha gente del club y que lo sufrieron de manera intensa, y los hinchas, que semana tras semana recibían un nuevo golpe, fueron quizás los únicos con la real potestad de celebrar lo que se logró el pasado sábado. Con el club en llamas, Quilmes volvió a salvarse en la última fecha y la dirigencia es responsable.

El Decano del Fútbol Argentino, el glorioso Quilmes Atlético Club, aquél que fue campeón de Primera División en 1978, que jugó dos Copas Libertadores de América y, que sin ir tan lejos, hace tres años y medio jugaba una reválida para entrar en la Copa Sudamericana, aquél que hace poco más de dos años jugaba en Primera, se salvó este último sábado, en la última fecha de la B Nacional, de descender a la B Metro por segunda temporada consecutiva. Además el primer año de esta gestión terminó con cinco años ininterrumpidos del equipo en Primera División (jamás había pasado en toda su historia).

LOS REFERENTES AFUERA
En el torneo pasado, Quilmes contó con una contra: descendían seis, El Cervecero dividía por una sola temporada por haber recién bajado de Primera e incluso en el certamen había equipos más duros. El equipo que en aquél momento dirigía Mario Sciacqua se salvó en la última fecha con 32 puntos (ocho triunfos, ocho empates y ocho derrotas). Sciacqua se fue y les recomendó a los dirigentes: mantengan la base y traigan pocos refuerzos, así este equipo va a pelear arriba. ¿Qué hicieron? Todo lo contrario. Se fueron muchos (principalmente los referentes como Miguel Caneo, Sebastián Romero y Emanuel Trípodi, enfrentados con la dirigencia), se fue el manager Humberto Zuccarelli (de pobre desempeño) y contrataron a Diego Colotto en su lugar (por encima de Néstor Frediani, con quien se habían reunido para ese puesto). 
El desconcierto se fue adueñando del día a día del QAC. Rápidamente comenzó el relato "C". La pesada herencia fue de a poco perdiendo peso específico ya que el club entró en convocatoria y no abonó un solo peso de lo adeudado. 
La falta de conducción, la carencia de liderazgo político y el exceso de caciques minaron de desconcierto la gestión. Echaron mano a los pibes demostrando que sin los pibes no se puede, pero que con los pibes solo no alcanza.

UN TORNEO POBRISIMO
Los dirigentes y el nuevo manager apostaron a un equipo con muchos juveniles, porque se venía un campeonato con un solo descenso para los directamente afiliados y con rivales más accesibles. Dejaron ir a muchos y sumaron otra gran cantidad de jugadores de la mano del DT Marcelo Fuentes, elegido por sobre Leonardo Lemos cuando la idea era armar un plantel con chicos del club (a quienes Lemos conocía bien de la Reserva). Fuentes ganó dos partidos, perdió cinco y empató dos, sumó ocho puntos de veintisiete y se fue por la puerta de atrás por cuestiones extra futbolísticas. Ahí, tarde y con el plantel armado, fueron a buscar a Lemos, que con un Quilmes cerca del descenso, no se animó a ser el DT audaz que supo obtener grandes resultados en la Reserva, fue mucho más cauto, conservador, y el equipo lo pagó en resultados. Así, perdió uno, empató tres y el equipo se fue al receso.
En el segundo semestre, Colotto y la dirigencia fueron a buscar a dos refuerzos como salto de calidad para evitar el descenso, y sumaron a Franco Niell y David Drocco (antes había llegado Alan Alegre por la lesión grave de Tomás López). Ambos fueron de mayor a menor y terminaron sentados en el banco en los partidos decisivos. El inicio del segundo semestre tuvo a Quilmes igual de irregular que en todo el torneo, empató dos, le ganó a Chacarita, perdió en Morón e igualó cuatro juegos al hilo. En las últimas tres fechas, le ganó bien a Chicago, tropezó en Puerto Madryn y venció merecidamente a Olimpo. Así, logró mantener la categoría una vez más en la última fecha. Al final fueron 26 puntos (seis menos que el año pasado en un torneo más accesible y con un solo descenso), producto de cinco triunfos, once empates y ocho derrotas. Esta vez el reducido quedó muy lejos, a diez unidades.

SOLO LOS JUGADORES, EL CUERPO TECNICO Y LA GENTE
En definitiva, Quilmes cierra un torneo con la soga al cuello que se aflojó al final, un alivio y festejo que sólo podrán celebrar los jugadores, con un plantel joven que sufrió mucho la pelea por no descender, Leonardo Lemos y su cuerpo técnico, que agarraron un fierro caliente y lo sintieron en la piel por ser gente de la casa, y los hinchas, que siempre sufren desde las tribunas. Aquellos que manejan el fútbol, que con sus malas elecciones volvió a dejar a Quilmes a un paso del abismo, sólo puede hacer silencio y reflexionar algunas cuestiones, como por qué tomaron a un equipo en Primera División y lo llevaron en menos de tres años a pelear dos veces por no caer a la tercera categoría del fútbol argentino. Una muestra de incapacidad enorme en materia futbolística que sólo el socio con su voto podrá modificar o no en algunos meses.

 
                                Roberto Eduardo Gallo
                            Productor de El Show de Quilmes

 
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