En el Quilmes que compartimos, es castigado quien hace este tipo de reflexiones, ese es el otro dato que no debe escapar.
Como si se buscara que la autocensura nos llevara a vestir el chaleco de fuerza que se nos ofrece diariamente, aún cada funcionario municipal se zamarrea incrédulo y avergonzado ante tanto silencio sostenido.
Una sociedad se acostumbra a determinadas condiciones de vida, que se mantienen en el tiempo, con la única condición que la situación vaya empeorando, muy pero muy lentamente.
Buscando explicar cómo nos compartamos, digamos por ejemplo, que esa es la forma que los vecinos de Alemania explican hoy, cómo es que llegaron a aceptar en sus propios barrios, la presencia de centros de exterminio durante el régimen nazi.
El otro dato es que la misma Alemania que aquel día votaba y vitoreaba al ideólogo de la raza superior, es la que hoy lidera el ajuste a ultranza en la zona Euro.