El tono político que con el correr de los meses va dejando su acción de gobierno, aparece acentuando la cancelación de todo posible contacto e interactuación con la ciudadanía.
El pasado 10 de mayo, se cumplieron 53 meses de la administración Gutiérrez.
Son cinco meses más de lo que tuvieron a disposición cada uno de sus antecesores.
El tono político que con el correr de los meses va dejando su acción de gobierno, aparece acentuando la cancelación de todo posible contacto e interactuación con la ciudadanía. Ese fue un estilo claramente presente durante todo el primer mandato.
Los resultados electorales, aparecen dándole la razón a Gutiérrez, que ganó las cuatro últimas citas con cifras del 50% de los votos emitidos entre los sectores más dependientes de las ayudas públicas; y un 25% en las franjas medias con marcas del 20% en la franja del este del Distrito, todo a lo largo de las vías del tren.
Desde el momento que Gutiérrez confirmó a todo su gabinete, premió a los funcionarios del primer mandato y marcó a fuego su segundo; el desgaste propio de la función pública y paso de los meses, se ocupa de hacer el resto.
La ausencia de una oposición política consistente, actúa como partícipe necesario.