Desde mediados de la gestión de la Alianza y ya más duramente coincidiendo con la llegada de Kirchnerismo a la Casa Rosada, en Quilmes sobrevino un tiempo muy adverso para el debate público de ideas, la publicación de opiniones, el acceso a la información, la participación ciudadana en cuestiones de interés público y asuntos por el estilo.
Quizás los cuatro años del aníbalo-villordismo se mantengan al tope de este mal ranking, sin embargo, la reelección de Gutiérrez y la ratificación de sus políticas de gobierno ponen a la ciudad delante de un escenario nuevo. Es la primera vez que un Intendente gobierna tanto tiempo.
Lo interesante del cuadro es que Gutiérrez se presentó en la ciudad como el referente de ideas progresistas, frescas y nuevas para la ciudad. Que a poco de andar, estemos ante un cuadro político que habla de los mismos males, llama la atención.
El cuadro de aumento de la nubosidad política que citamos como presente en Quilmes, se puede atribuir a lo ideológico propio de las izquierdas, o son cuestiones propias de cualquier gestión, tanto de izquierdas como de derechas.
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